Yamith Quiroz David

Reconocimientos Nacionales XVII Salones Regionales de Artistas (Virtuales) 17 SRA CENTRO OCCIDENTE

Proyecto: 

El mito de Flora



“El mito de Flora” consta de una instalación conformada por 6 piezas elaboradas con herramientas de segunda mano de uso cotidiano de albañiles (palustres, paladragas, serruchos, etc.), recolectadas mediante trueques con habitantes del barrio Moravia de Medellín, en recorridos previos a la emergencia sanitaria; la acción consistía en entregarles una herramienta nueva a cambio de sus herramientas trajinadas. Dichas piezas evocan especies de plantas y flores que, similar al reino vegetal, se configuran desde el orden fractal.

El habitar mi taller durante esta época de confinamiento, me permitió realizar reflexiones sobre apuntes de libreta y bocetos resultantes de recorridos realizados en el Barrio Moravia. Allí había un hecho particular que suscitaba mi interés: ver cómo a diario trabajadores informales de la construcción, hallaban su puesto laboral en las orillas de las autopistas que atraviesan el barrio, buscando que fortuitamente alguien requiriera de sus servicios como albañiles. Ver la zozobra que se reflejaba en los rostros de estos jornaleros, en contraste con el paisaje engalanado por jardines de plantas y flores ornamentales que se encuentran en el barrio, me parecía una contradicción; debido a que allí los jardines representan un símbolo de resiliencia y esperanza, no sólo como un paso de página a la historia que rodea el imaginario colectivo sobre Moravia, como el basurero municipal en los años 80, sino también como un oasis donde se fecunda un ideal de una vida más próspera reflejada en el crecimiento botánico.

Este hecho, que suscitaba mi interés, pareciera haberse esfumado desde la pandemia mundial, los obreros que solían hacer presencia a orillas de la carretera y el río Medellín, abandonaron su lugar de trabajo, dejando sólo vestigios de sus herramientas, como quien deja caer una semilla en un prado infértil con la convicción de un nuevo retoño. Aludir a nuevos comienzos me recuerda la leyenda de los jardines colgantes de Babilonia, en los que se dice reposa una señal de amor y los cuales se convierten en el símbolo de quien puede evocar su hogar a partir de su relación con las plantas y flores. Así entonces, los jardines funcionan como un lugar donde el arte, la fe y la esperanza que prospera, están en constante génesis; dan cuenta de un lugar donde germina vida, un lugar donde siempre habrá primavera como se inscribe en el mito de Flora, así pues pensar en un resurgir a partir de las herramientas de trabajo, toma relevancia, son las herramientas que en conjunto con la fuerza física del hombre lo acercan al ideal de progreso inherente en el desarrollo de la sociedad.

A través del lenguaje escultórico y espacial, la narrativa de la instalación se inscribe en el realce de las texturas del óxido, las huellas de desgaste por el tiempo y la descontextualización de las herramientas; resignificando así su uso y a quien las usa, para crear a partir de estas piezas una despensa de plantas que conformarán un jardín vertical, aludiendo metafóricamente a los jardines de Moravia y los jardines colgantes de Babilonia.

Fragmento del informe del artista