Andrés Felipe Gallo Patiño

Reconocimientos Nacionales XVII Salones Regionales de Artistas (Virtuales) 17 SRA CENTRO OCCIDENTE

Proyecto: 

No hay medida en la tierra



“No hay medida en la tierra” es un proyecto de sitio específico en el barrio Nacederos que se hace preguntas sobre la historia de un barrio que surge por el asentamiento de un grupo de personas que “invadieron” los sectores aledaños a las vías del ferrocarril, construyendo allí casas, más tarde vecinas del aeropuerto, que mantienen desde entonces relaciones de tensión frente a las jerarquías de poder latentes en el desarrollo de la ciudad; así como piensa sobre el concepto de habitar, explorando las maneras como las personas hacen de los entornos inhospitalarios lugares donde vivir; y considera la realidad del espacio, a través de una serie de intervenciones que se realizan sobre la infraestructura de una casa en proceso de demolición, en el marco de los planes de ampliación y modernización del Aeropuerto Matecaña que hasta la fecha han conducido a la demolición de más de ciento cincuenta casas.

Proceso de demolición que en Nacederos ha tenido un desarrollo sui géneris: si bien el aeropuerto ha negociado los predios con sus dueños, la demolición de cada una de las casas ha quedado en manos de los habitantes del barrio, de manera que algunos de ellos venden y “compran la demolición” a sus vecinos para recuperar los materiales, venderlos o reutilizarlos en su futura casa; así ladrillos, baldosas, tejas, ventanas, acero… terminan dando cuenta de una materia que como potencialidad es indestructible y de un lugar que no se destruye aun cuando perecen las cosas que hay en él.

Este proyecto se inserta en las dinámicas del barrio al comprar una de las demoliciones, para trabajar en colaboración con Adrián Trejos, anterior residente de la casa, en la producción de una serie de intervenciones que entienden el lugar como un espacio poético. El trabajo con Adrián hace aparecer elementos en la obra que provienen de la experiencia acumulada que éste tiene de su entorno y que adquiere cuando al ceder el terreno al aeropuerto construye, de manera empírica, su propia casa en guadua con algunos de los materiales extraídos de la demolición de la primera.

De este modo ambos trabajamos libremente sobre unas ruinas que nos permiten hacer surgir nuevas preguntas y plantear problemas alrededor de lo que significa habitar un lugar que, por ejemplo, se inunda o está plenamente expuesto al sol, que convive con la malla, el viento y el ruido de un aeropuerto siempre buscando “protegerse” de los habitantes del barrio Nacederos, del cual se ha replicado una torre de control que hemos construido en guadua del mismo modo que se levantaron al principio la mayoría de las casas en este barrio.

El proyecto de sitio específico propone un recorrido por los cuatro pisos de la casa, con intervenciones que reflexionan el espacio tanto en su tendencia hacia arriba, como en su anclaje a lo profundo de la tierra, en la que uno se hunde al entrar al subsuelo donde se pierde toda luminosidad.

Fragmento del informe del artista