15 SRA Centro

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Escuela de Garaje

Equipo curatorial: Mariana Murcia, Santiago Pinyol Arévalo y Mónica Zamudio .

Propone una nueva dinámica en lo referente al formato curatorial de Salón sobre el que se considera que no representa la complejidad del campo cultural actual. Esto desde la creación de un espacio-escuela en el que se trabaja, se discute y  se plantean preguntas que permitan redefinir el potencial y la jerarquía entre teoría y práctica. Los ejes fundamentales de esta propuesta curatorial son: El enriquecimiento de los esfuerzos de la crítica que revisa el rol de las instituciones del arte como participantes en la creación de políticas culturales; el cuestionamiento del rol de los artistas que finalmente es definido por el clima institucional en el que ejerzan su práctica; la revelación de los poderes que legitiman la homogenización que prevalece y analiza las implicaciones de la educación con las demandas de la globalización corporativa, entre otras, son los ejes fundamentales de esta propuesta curatorial. Adicionalmente, ésta busca ser una oportunidad para cuestionar y posiblemente retar los métodos de las instituciones del arte, al juntar en un mismo proyecto a pensadores y productores culturales aunque no necesariamente estén de acuerdo.

Museo Efímero del Olvido

Equipo curatorial: María Soledad García; Cristina Lleras; Juan Darío Restrepo y María Villa.

Los 51 proyectos seleccionados optan por medios innovadores y van más allá de las reflexiones nostálgicas que permiten activar dinámicas, acciones y reflexiones sobre el olvido. Además generan líneas de diálogo en un territorio de gran diversidad como es la zona centro y muchos desbordan las fronteras departamentales, al dar cuenta del territorio más que imponer una idea de lugar. Los grupos temáticos  y curatoriales que se identificaron fueron: La ficción y las narrativas del pasado; lo efímero y la temporalidad; ciudad, cartografías y memorias; archivos, olvidos y recuerdos; y exploraciones sobre olvido y recuerdo en el territorio. Todo desde un examen crítico de la memoria, desapegado de la necesidad de recordar, para así generar formas distintas de recuperar el pasado y por tanto avisorar el futuro. El olvido es considerado como un mecanismo que permite tomar conciencia del tiempo, lo que significa poder singularizar el pasado, el presente y el futuro, sin desconocer que los tres se solapan.