Creación de sentidos en los procesos de visibilidad, movilidad y curaduría

Todos los Laboratorios de Artes Visuales tienen un antes, un durante y un después, y en estos tres momentos se trata, arduamente, de generar conocimiento desde la singularidad de cada uno de ellos, en sus procesos de creación, pedagogía artística, reconocimiento del quehacer específico, producción de obra y recepción de procesos sociales y sensibles.

Este eje adopta la tercera etapa del modelo de la producción audiovisual para tratar de vincular experiencias que se desarrollan a partir de los productos resultantes de los laboratorios. Aquí se reflexiona sobre aquellos procesos que se fundamentan en la realización de encuentros, exhibiciones, socializaciones, puestas en escena o movilizaciones en espacio público.

En principio, el análisis del conjunto de las propuestas, en el marco de esta investigación, hacía pensar su tratamiento desde la curaduría y la movilidad de resultados; sin embargo, al profundizar sobre los documentos que soportan las experiencias, dichos términos se quedaban cortos y no daban razón de los matices que cada uno de ellos suscitaba: el desplazamiento de la mirada del artista hacia la comunidad, las transformaciones de los productos resultantes en las experiencias exhibitivas, la gestión que propicia otra serie de encuentros no planificados por los laboratoristas y los participantes y las necesidades de visibilización propias de las regiones.

En estos 10 años de travesías, diálogos, sonidos, ambientes, rostros, territorios, saberes, paisajes, procesos, experiencias, experimentos y aventuras se evidencia la necesidad de un paso siguiente en el que es relevante la pregunta ¿qué pasa después cuando los objetos están “concluidos” y los diálogos abiertos? Esta inquietud se convierte en eslabón de la producción de saberes, acciones y emplazamientos conducentes a la realización de otros contenidos.

Para articular esta necesidad de movilizar y reflexionar sobre las acciones y los objetos producidos en la línea temporal que se abre a “un después”, consideramos como marco teórico la propuesta de Nicolás Bourriaud sobre la Post producción para cohesionar la diversidad de formas de apropiación y relectura de los laboratorios. En este sentido, el autor propone el uso de este término para entender, entre otras posibilidades, el “trabajar con objetos que ya están circulando en el mercado cultural, es decir, ya están informados por otros”.

Esta lógica de reciclaje no solo recoge estos objetos, sino que también propone opciones para hacer uso de ellos: habilitar estilos y formas, hacer uso de las imágenes existentes, entender a la sociedad y la comunidad que los recibe y a estos, a su vez, como productores de sentidos que incluso se convierten en frentes de resistencia a las tendencias de los circuitos de arte convencionales.

Con miras a socializar y poner en común, de generar dinámicas de integración e interpretación de procesos artísticos y culturales, durante la primera versión de los Laboratorios de Artes Visuales, en el año 2004, se realizaron exhibiciones, socializaciones y talleres curatoriales en Amazonas, Guajira, Tolima y Valle del Cauca. En Amazonas se llevó a cabo la muestra Exposición Amazonas: Arte y Diseño, bajo la batuta de Gustavo Zalamea, en convenio con el Banco de la República y la Universidad Nacional de Colombia. En la exposición se visibilizaron procesos artísticos de maestros y artesanos Ticuna y Cocama: tallas en madera y pinturas realizadas sobre Yanchama fueron protagonistas en este encuentro en el que hubo conversatorios, danzas y rituales propios de las comunidades participantes, todo en un espacio de reflexión para las cosmogonías propias derivadas de estas tradiciones.

En la Guajira, a cargo de Víctor Laignelet, se realizó un taller que contó con la implementación de técnicas de dibujo y apropiaciones sobre textos culturales de la Guajira como la música, el arte empírico y la dimensión social y política que de estos saberes emergen. Estas exploraciones sobre la gestualidad, provenientes de diferentes medios y soportes, permitieron hacer relecturas sobre los objetos artísticos propios de los participantes y su relación con los contenidos abordados durante el laboratorio, emplazando así, en el espacio dispuesto, un antes y un después de los aportes plásticos que fueron experimentados durante las sesiones del laboratorio.

Para el mismo año, en Tolima y Valle del Cauca se lleva a cabo la Cátedra Itinerante de Producción, Curaduría y Montaje a cargo de Víctor Zamudio y Bernardo Ortiz. Esta cátedra familiarizó a sus participantes con los principios teóricos e históricos de la museología, el oficio curatorial y los procesos de difusión regional. Estos acercamientos teóricos tendieron puentes entre las producciones y lenguajes artísticos y los diferentes públicos de las regiones beneficiadas.

Este punto de partida de los laboratorios, en el año 2004, explora la dimensión curatorial, de gestión, de visibilidad, además de las primeras manifestaciones concretas con miras a aplicar los objetivos iniciales de los laboratorios como agentes de inserción de producciones artísticas descentralizadas, conducentes a ser parte de los Salones Regionales y el Salón Nacional de Artistas.

En este sentido, estos primeros laboratorios son el bastión para entender el ejercicio de post producción como una forma de acercamiento y diálogo entre saberes artísticos que son propios de las idiosincrasias y tradiciones culturales de cada una de las regiones. Los laboratorios intentan incluir y visibilizar narrativas y producciones locales en un circuito del arte donde priman discursos y formas de hacer hegemónicas y centralizadas.

La iniciativa de que los laboratorios sean caldo de cultivo para propuestas para los Salones Regionales está dentro de los Lineamientos de los Laboratorios de Investigación Creación , desde la implementación de los laboratorios en el año 2004. Sin embargo, con el paso del tiempo y las dinámicas que surgen en cada uno de ellos, esta intención inicial se va transformado y los laboratorios consiguen autonomía, así generan formas de hacer y soluciones concretas con relación a las necesidades de los nichos que se ven beneficiados con su implementación. Aunque la idea inicial de formar y generar producciones estéticas para los Salones se mantiene, también se configuran otros procesos y discursos que incluso propician conexiones efectivas en relación a las necesidades específicas y las narrativas propias de los participantes y contextos.

Para el año 2008 se realiza el Laboratorio La Gestión como Acción de Encuentro, en Cúcuta y Bucaramanga, a cargo de Patricia Triana y William Vásquez. En esta experiencia se exploran, desde diferentes frentes, el concepto y el acto de gestión: desde la autogestión como proceso de conocimiento, hasta las relaciones que se establecen en los circuitos del arte y cómo se entienden las formas de enunciación de un proyecto artístico, sus actores y el conocimiento de los circuitos del arte local.

Del mismo modo, dentro de los objetivos planteados en este laboratorio se logra un equilibrio entre los productos de artistas escolarizados y artistas empíricos que, a través del reconocimiento de la diferencia, la relación con el otro y las maneras de desplazamiento para lograr el apoyo de un proyecto artístico, encontraron posibilidades para fortalecer el diálogo con la comunidad y las instituciones que pueden estar interesadas en ser parte activa de estos proyectos.

De acuerdo a las posibilidades y autonomía de cada uno de los laboratorios, encontramos que la movilidad parte, no solamente de las instituciones o entidades interesadas en construir experiencias sensibles, sino desde el autorreconocimiento y la problematización de los procesos artísticos, que pueden generar circuitos internos de exhibición y socialización de los resultados de los Laboratorios de Artes Visuales. De este modo, el objetivo único no son solo los Salones Regionales y los Nacionales, sino que a partir de la constante movilidad de los proyectos en las regiones, en sus contextos y sus entornos, se genera una cadena que comunica y pone en común los resultados de estas producciones artísticas.

Para el año 2011 se realiza la exposición Muestras de Laboratorio, en Santa Marta, curada por el colectivo La Perseverancia, conformado por Diana Camacho y Mariangela Méndez. Este proyecto curatorial, estableciendo la relación conceptual de un laboratorio con la ciencia y el arte, recoge “muestras” de obras de artistas que participaron en los laboratorios organizados entre el 2004 y el 2010 en los departamentos de la Guajira, Magdalena, Meta, Santander y Norte de Santander. En palabras de Méndez:

En las ciencias, la capacidad de un laboratorio para generar un diagnóstico está directamente relacionada con la calidad de las muestras remitidas para su análisis. Pero en la creación, muestras como las que aquí presentamos se convierten tan solo en el punto de partida de una reconstrucción material, incitando a proseguir, invitando al público a investigar, a completar o cuestionar el abanico de hipótesis y de posibilidades que cada una de estas obras ofrece como diagnóstico.

Pensando en la apertura hacia contenidos que exploran el complejo tejido de relaciones de las diferentes producciones artísticas contemporáneas y tradicionales, durante el 2011, en el Quindío, se realizó el Laboratorio Antropofagia, coordinado por Angélica Ortiz. Uno de sus objetivos era generar conexiones y consideraciones conceptuales —de identidad y colectivas—. El diálogo buscaba “unir el pasado y el presente, lo nacional y lo extranjero, lo autóctono y lo mestizo, desde la Antropofagia”.

Retomando el “Manifiesto Antropófago” de Oswald Andrade, el laboratorio se planteaba una reflexión sobre las formas de digerir los diferentes productos culturales, desde el arte precolombino hasta el arte contemporáneo. Articulado diferentes estrategias pedagógicas, la revisión de teoría y crítica del arte, los participantes dinamizaron y renovaron la correlación que establecen con el pasado de los referentes locales del arte Quimbaya. Estos referentes, además de ser relevantes en sus consideraciones artísticas, se convierten en procesos que permiten fortalecer las raíces al articular narrativas con ese componente ancestral, que crea sentidos propios que van desde lo formal hacia lo conceptual.

Con estos insumos, el laboratorio se enfocó en la formación de procesos de autogestión. Las relaciones entre el contexto y los participantes se usan, se implementan, se administran y se socializan en una exhibición en el Museo del Oro Quimbaya. Allí, los participantes emplazaron en el espacio los proyectos con el objetivo de “ingresar al circuito del arte desde sus propios imaginarios”.

Otro formato que pretende visibilizar, evidenciar y poner en “escena” los proyectos son las PechaKuchas. Para el año 2013, en el marco de los el Laboratorio de Artes Visuales, a cargo de Colectivo Si nos pagan boys, realiza el PechaKucha Night en Valledupar (Cesar). Siguiendo el formato de presentación, el laboratorio se propone dar continuidad a los procesos que se llevaron a cabo en el Cesar desde el 2009, aprovechando esta ocasión para implementar formas alternativas de divulgación, socialización, difusión y promoción.

Esta revisión de los productos de las versiones pasadas –como un proceso de post producción— permite ampliar y multiplicar la oferta cultural, generando inclusión, plataformas de diálogo y propiciando señalamientos que hacen pública la singularidad de las reflexiones de los participantes que, al poner en común el material, descubren otros posibles dispositivos para sus obras. De este modo, se visibilizan y encuentran otras formas de crear circuitos y redes, apropiándoselas y habitándolas. En palabras de Bourriaud, la obra de arte contemporánea deja de ser la conclusión del "proceso creativo" (un "producto finito" para contemplar) para convertirse en un sitio de orientación, un portal donde “se componen combinaciones a partir de la producción, se navega en las redes de signos, se insertan las propias formas en líneas existentes”.

Las intervenciones y ferias también han sido parte fundamental de las iniciativas que buscan socializar los Laboratorios de Artes Visuales. Como hemos visto, a medida que pasan los años en los que se desarrollan los laboratorios, también se exploran formas de emplazar y poner en común. Durante el 2013 en Miraflores (Guaviare) se realiza el Laboratorio ¿Cuál es el lugar del arte?, a cargo de Carolina Salazar. En esta versión, los procesos se volcaron a tratar de entender y visibilizar los complejos tejidos que nacen desde los saberes propios de la comunidad de Miraflores en diversos ámbitos como la familia, las herramientas pedagógicas, la Expedición Botánica en Miraflores, la exploración sensorial para la primera infancia, la inclusión sensorial para niños y niñas en situación de discapacidad, la teoría del arte, el paisaje sonoro, un glosario de Miraflores y la Feria de Oficios.

Esta diversidad de contenidos permitió una amplia gama de interpretaciones y acercamientos. Aunque esta propuesta tiene un fuerte énfasis en pedagogía, contó también con la realización de diferentes tipos de exhibición e intervención con la comunidad del municipio: murales, Feria de Artes y Oficios, exhibición de procesos bidimensionales y socialización de recetas propias de la región. En cada uno de estos componentes es posible encontrar el impacto que ejercen en las comunidades estos procesos que intentan poner en común las reflexiones que de dichos escenarios emergen.

La Feria de Oficios es un ejemplo de este tipo de escenarios. Allí, la caza y la pesca fueron protagonistas en un evento que, con la comunidad de Miraflores y el área de cultura de la Alcaldía, contó con la participación de aproximadamente 700 personas. Durante esta festividad se realizaron actividades paralelas de flecha y cerbatana y otros juegos autóctonos, mientras bailaban la Danza Carrizo. En este sentido, la implementación de diversas estrategias y herramientas que muestran a la comunidad y la integran, juegan un papel similar a las denominadas Pechakuchas, pues se posibilita el diálogo, la construcción y afirmación de identidad, el reconocimiento de las prácticas que les son propias en relación con la integración de los saberes adquiridos en los Laboratorios de Artes Visuales.

Este tipo de conocimientos artísticos y los seguimientos que se pueden hacer sobre la circulación y la gestión en los Laboratorios de Artes Visuales, evidencian su relevancia con el paso de los años. Desde 2004 hasta el 2014 las inquietudes en torno a los emplazamientos, los dispositivos exhibitivos, los formatos de visibilización y las reflexiones sobre la difusión y la circulación son cada vez más comunes, llegando incluso a generar otras formas híbridas entre la idea de muestra-exhibición y los contenidos pedagógicos que de estos procesos se derivan.

Para el 2013, el Colectivo Caribe In Situ, en Magdalena y Sucre, trabaja bajo esta premisa, explorando las posibilidades de investigación-creación sobre la difusión y la circulación en los procesos artísticos. Desde conceptos como espacio y territorio, los participantes identificaron cómo opera en esta relación la producción artística, profundizando en el papel de estos procesos y su gestión. Parte de los insumos son los portafolios de los participantes, que se establecen como puntos de partida hacia diversas líneas de investigación: memoria y creación, exhibición y documentación, y exhibiciones finales en Santa Marta y Sincelejo. De este modo, los participantes, más allá de indagar sobre lo meramente conceptual, exploran la formulación de un proyecto artístico pasando por cada uno de los procesos que implican el emplazamiento en un lugar específico y las estrategias de difusión con todas las posibilidades de comunicación que de ellas parten.

Este tipo de énfasis se manifiesta en los Laboratorios de Artes Visuales que han desarrollado varias versiones y que al tener esta experiencia pueden abordar estos procesos de posproducción con el material preexistente. Para este mismo año, el proyecto Por una Escuela de Artes en la cabecera municipal en El Carmen de Bolívar, dirigido por Wilger Sotelo, intenta crear espacios de acción y movilización que no sean solamente fijos, sino que permitan que la comunidad se beneficie y construya esquemas que permitan visibilizar de manera autónoma sus proyectos artísticos y culturales. Asimismo, se buscan esquemas de acción que no necesiten de la institucionalidad para crear la conciencia del movimiento artístico que existe en la provincia, conformando grupos de trabajo autónomos que exijan un lugar para las actividades artísticas.

Las exhibiciones artísticas, en el sentido convencional, siguen estando presentes en las exploraciones de los Laboratorios de Artes Visuales. Durante el año 2014, en el Cauca, se llevó a cabo el I Salón de Arte Indígena Manuel Quintín Lame, a cargo del Colectivo 83:

Un espacio para el conocimiento, la experimentación, un espacio de reflexión en el que a través de la interacción entre la población indígena y otros grupos humanos y sus manifestaciones culturales y artísticas, se pueda reconocer la diferencia y la similitud entre las mismas. El principal propósito es legitimar la existencia de la cultura indígena y sus exponentes dentro del circuito del arte contemporáneo caucano, como parte fundamental de los procesos de creación y transformación que se dan actualmente dentro de este.

En este sentido, a través de los laboratorios se busca legitimar y reconocer los procesos del circuito del arte contemporáneo indígena y, del mismo modo, integrar otro tipo de poblaciones a estas actividades. Es así como afrodescendientes, campesinos, población vulnerable y la comunidad en general hicieron parte activa de este espacio. Dentro de las diversas expresiones visuales, el performance, la escultura, la instalación y la pintura fueron protagonistas del Salón.

Tres fases son el fundamento teórico-práctico del laboratorio: recopilación e investigación, convocatoria y socialización. Las tres etapas tuvieron en consideración los trabajos y producciones artísticas de la población indígena y durante el proceso de socialización, las charlas, conversatorios, el trueque de experiencias y la realización de la exhibición Novaráo y Tawantinsuyu, que fue la ventana para la circulación y la visibilización de los textos culturales producidos antes y durante el evento propuesto por el Colectivo 83.

A lo largo de todas estas exploraciones, que revisan y fortalecen los procesos que se producen en las regiones y dentro de los laboratorios, un componente común es la idea de un arte que se relaciona fuertemente con la política. Como expresamos anteriormente en el eje de Saberes propios de esta investigación, parte de la práctica de la política en el arte radica en su capacidad de crear puentes que fortalezcan las relaciones entre los artistas, los circuitos culturales y sus espectadores, y que, del mismo modo, propicien sistemas de representación social. Así, el arte contemporáneo no se restringe solamente a entender la política como un juego de clases, sino como un agente que puede transformar de modo social, en la interacción de posibilidades sobre nacientes formas de apropiación y construcción de saberes que, desde lo colectivo, fortalezcan los lazos entre lo tradicional y lo contemporáneo, lo local y lo foráneo, los procesos de circulación y los complejos tejidos que de ellos se desprenden.

Siguiendo esta preocupación por la relación del arte y la política en un marco que intenta visibilizar, articular y movilizar los proyectos que nacen y se han nutrido de los Laboratorios de Artes Visuales, en el 2014, se realizó el Laboratorio Museo Portátil del Huila, a cargo del Colectivo Doble Yo. La idea de museo portátil genera estrategias y plataformas alternativas para la legitimación de los procesos de investigación creación que se vienen realizando en el contexto. Partiendo del territorio, este laboratorio articula sus búsquedas, que abarcan la contextualización, la investigación-creación y la socialización.

La movilidad es el sustrato que crea sentido en la propuesta, pues a través de estos deslizamientos, no solo en el territorio, sino en cada uno de los dispositivos y objetos artísticos que son base de estudio, sus participantes encuentran posibilidades de enunciación de sus experiencias sensibles, lugares de tránsito y reflexiones sobre sus producciones artísticas.

Esos lugares comunes que transitan en un museo portátil están habitados por una colección compuesta por objetos y dispositivos artísticos, registros y vestigios que son puestos de nuevo a la luz, en un gabinete de curiosidades, propio del entorno cultural que ocupa como investigación de campo a sus participantes.

Dentro de la lógica de la construcción de este museo portátil, la intervención, la ficción, el arte y la política, encuentran un espacio —aparentemente sin lugar— que permite desplazar la mirada de los artistas en su contexto, revalorar la idea de museo y entenderlo desde las lógicas de la contemporaneidad, donde lo temporal, lo itinerante, lo procesual, los registros y todo tipo de posibilidades reflexivas son bienvenidas para expandir esa relación del arte y política.

Otras posibilidades expositivas de intervención y puesta en escena tuvieron lugar en el 2014, en Florencia Caquetá, en el ¡Evento que Camina!, a cargo de Miguel Kuan Bahamón. En este laboratorio se incursiona en diferentes formatos de exposición, intervención y puesta en escena en el espacio público. Estos proyectos parten de la idea de ser dispositivos móviles, pensados para el espacio público que es el escenario en el que se van a habitar como experiencia artística y cultural. Un objetivo fundamental de este laboratorio fue generar procesos de flexibilización de los modelos convencionales de la curaduría y el emplazamiento espacial y, de este modo, vincular a los agentes del entorno y activar las experiencias de creación desde lo individual hacia lo colectivo.

La relación entre espacio y objeto es uno de los procesos más importantes que se llevan a cabo en el ¡Evento que Camina!, que resignifica los procesos de creación individuales y colectivos logrando la participación activa del grupo proponente y los conocimientos que cada uno de ellos aporta para dar sentido a las necesidades de su entorno cultural. Así, los espacios no convencionales dan mayor dinamismo y movilidad a los procesos creativos. El resultado final fue una Maleta-Museo que contiene una exposición móvil con los resultados del laboratorio.

La maleta recoge reflexiones, objetos e imágenes con recursos que se encuentran fácilmente en el sitio, y a su vez plantean una idea de paisaje expandido, lo que los identifica, lo que los rodea y lo que quieren transmitir. La itinerancia de esta Maleta-Museo seguirá estando presente, propiciando intercambios en otras regiones, evidenciando saberes, reformulando y generando puentes de comunicación que fortalezcan las memorias de los laboratorios.

Del mismo modo, en el año 2014 el Colectivo Si nos pagan boys, elaboró un ejercicio curatorial que recoge y moviliza los procesos llevados a cabo en los Laboratorios de Artes Visuales desde el 2011 al 2013. El proceso curatorial, como propuesta central de esta versión de los laboratorios, viajó por diferentes ciudades visitando a artistas que en encuentros-diálogos reflexionaban sobre “las especificidades de cada laboratorio y su capacidad potenciadora en las obras personales de los artistas asistentes”. De esta experiencia se realizó la curaduría y exhibición de La Muerte se va de Vacaciones, que contó con la participación de 35 artistas que hicieron parte de los laboratorios.

Los procesos de movilidad, visibilidad y puesta en escena, durante mucho tiempo fueron considerados como la conclusión de un proceso creativo, como “un producto finito”; sin embargo, y aplicando la teoría sobre la post producción, los avances de los Laboratorios de Artes Visuales en estos 10 años se convierten en un portal que genera actividades y permite pensar la obra de arte “como la terminación temporaria de una red de elementos interconectados, como un relato que continuaría y reinterpretaría los relatos anteriores”, como dice Bourriaud, para quien “cada exposición contiene el resumen de otra; cada obra puede ser insertada en diferentes programas y servir para múltiples escenarios. Ya no es un termino, sino un momento en la cadena infinita de las contribuciones”.

pdf: 
PDF icon creacion.pdf