Entrevista Esferapública | 16SRA Zona Pacifico

“No somos curadores al servicio de la institucionalidad”

 

En esta entrevista sobre los 16 Salones Regionales de Artistas (16SRA) el invitado es Minga: prácticas decoloniales, proyecto curatorial de la Zona Pacífico, del que hacen parte: Edinson Javier Quiñones, Mario Armando Valencia, Estefanía García y Mateo Caycedo.

 

El panorama de los salones regionales ha cambiado bastante en los últimos años. Del modelo que buscaba destacar lo más relevante de la producción artística de una región, se ha ido instaurando un tipo de investigación que profundiza sobre propuestas específicas, problemas conceptuales y temas que no están necesariamente ligados a nociones de lo que representa el arte de una región. En el caso del proyecto curatorial “MINGA: practicas decoloniales” (16SRA – Zona Pacífico), ¿cómo se sitúa en relación con este tipo de tensión entre un arte que nos hable de la región y unas prácticas artísticas que se articulan a partir de un problema curatorial?

 

Para abordar la pregunta queremos aclarar antes una primera cuestión: no existe tal tensión, o por lo menos desde nuestro marco teórico y práctico como colectivo de creadores, curadores e intelectuales, entre un “arte que hable de la región” y unas “prácticas artísticas que se articulan desde un problema curatorial”.   Por otro lado entendemos el conflicto que puede sentir la tradición frente a nuestra forma de plantear esta versión del SRA – Zona Pacifico, dado que en los resultados que van emergiendo en nuestra práctica investigativa de y con los creadores y hacedores no aparecen, como protagonistas, los expertos en hacer y seleccionar arte desde las instituciones de la historia del arte, su filosofía y estética.

 

Por nuestra parte más que pensar en las tensiones que genera el arte al interior de las institución y su campo consideramos que es más importante y pertinente sentipensar en las tensiones que el territorio material, habitante y habitado ha sufrido y sufre hoy en día.  Territorio en los cuales la diversidad que, en lugar de configurar una fuentes de riqueza para la humanidad, se convierte más bien en objetivos que acríticamente se van desapareciendo y olvidando. Sobre todo por el ejercicio colonial histórico que en lugar de reconocer las practicas, modos y ontologías Otras ha contribuido más al deterioro y destrucción cultural.  El arte en este contexto se convierte en un pretexto para desde nuestras solidaridades y sensibilidades contribuir a la sanación del territorio, la gente y al planeta.

 

Ahora bien, también entendemos que todas las ramas del conocimiento consciente o inconscientemente tienen y ejercen una posición política. El arte no es la excepción a esta regla. Las culturas definen su relación con otras culturas de dos formas. Una crítica y digna o funcional y acrítica. La primera, la crítica, recoge la reciprocidad entre las culturas, el respeto y reconocimiento en la diferencia cultural, la ocupación, existencia y coexistencia en un mismo espacio de muchas formas de ser y estar. Por el contrario, la funcional implica sobre todo un grado de inferiorización de las culturas distintas a occidente y además de su posicionamiento como referente de desarrollo cultural, económico político, y espiritual. En esta segunda forma, la cultura diferente se asume pequeña y desea no ser reconocida sino absorbida y mejorada trasculturalizando su localidad y autenticidad por occidentalismos (Walsh, 2009).

Tenemos claro que la práctica curatorial es un ejercicio colonial en tanto que tradicionalmente ha actuado como lo que se mencionó que es la interculturalidad funcional, es decir, desde una posición superior, legitimada por las instituciones, se define que se incluye y excluye dentro de un salón de exposiciones el cual también obtiene un valor jerárquico o es decir superior.  Por eso proponemos, una suerte de, curaduría intercultural crítica o incluso una figura que supera críticamente la curaduría. Por nuestra parte el criterio ético y político es el lugar de enunciación del Otro, no nos comportamos como los curadores al servicio de la institucionalidad del Arte, del genio creador, de las formas, la libertad y el desinterés que el arte moderno y postmodernos llevan en su estructura profunda que al final solo se preocupa por categorizar un objeto en alguna parte de la estética, sino que, muy por el contrario nuestro compromiso se encarga de la afirmación de la vida concreta o material, la necesidades y los problemas locales, el deterioro ancestral, social, económica, cultural que compromete a cada pueblo para su preservación misión asumida por los pueblos más alejados y olvidados por el estado colombiano y en general por la humanidad moderna occidental en la región que recoge al Choco, Valle y Cauca. De ahí que se titule MINGA: prácticas decoloniales.

Ejemplos de ello son los escenarios experienciales que de cada lugar emergieron donde no aparecen los expertos en hacer arte sino los creadores y hacedores cotidianos, como la tejedora de mochilas, anacos, ruanas y chumbe.  De la creación de artista individualizado de la academia de bellas artes a la minga de pensamiento entre sobrevivientes FARC, diferentes pueblos indígenas, afrodescendientes, campesinos, mestizos. Del salón de arte contemporáneo a las muestras comunitarias como son los museos netamente afros e indígenas.  En conclusión no es llevar nuestro arte urbano occidental a sanar las heridas coloniales de los pueblos, espacios y territorios sino empoderar sus propias creaciones y su voluntad comunitarias para resolver alguna dimensión vital y necesaria para ellos, y en grado máximo al nosotros que somos y el planeta ya que son prácticas locales que debido a su bajo impacto y reducido uso terminan contribuyendo ecológicamente

 

¿Cómo ha sido el proceso investigativo (exploraciones, residencias de los artistas, casos o prácticas que buscan destacar) que han venido trabajando y qué proponen en su proyecto curatorial?

 

Nuestra versión del SRA partimos de un universo de sentido que definimos como “Minga[1] de pensamiento”. Que no es sino una estructura de reunión comunitaria que pretende encontrar, desde la inmensa riqueza humana y no humana de nuestra región, alternativas de coexistencia y re-existencia locales y posiblemente referentes para futuros globales distintos al universalismo occidental y a la crisis civilizatoria y ambiental de nuestros tiempos.  Consideramos posible el hecho de generar alternativas profundas y potentes desde las prácticas artísticas De-coloniales que, hay que decirlo, no son invento nuestro sino la práctica cotidiana de nuestros ancestros desde hace miles y miles de años. En ese horizonte se propone la búsqueda de procesos creativos y socioestéticos que indaguen sobre la natividad, la cultura local en las que subyace elementos de-coloniales resistencias que reencontradas y entretejidas aportan también a un grado de sanación al embate occidental que ha tenido campaña desde hace más de 500 años. Escenarios decoloniales y/o no-coloniales en la región pacifica colombiana, pluriétnica, pluricultural, indígena, afrodescendientes, mestiza y además del conflicto histórico o guerra civiliza de los últimos 50-60 años que ha tenido al Cauca como una de sus grandes sedes.

 

Se podría hablar de unas etapas específicas enumeradas a continuación con sus respectivos ejemplos:

  1. Alcanzar las zonas de contacto tanto geográficas y físicas como semióticas y sensibles, entre nuestros lugares de enunciación y por ejemplo, las zonas de transición y reincorporación, la Intervenciones Grupales Urbanas de Caldono, el Museo Prehispánico la cristalina en Corinto – Cauca, el Museo Afro Muntú Bantú en Quibdó Chocó, el Museo de Siloé en Cali – valle del Cauca, entre otros espacios de orden ancestral.

  2. Participar de la pedagogía y empoderación de formadores, hacedores y creadores locales, de la cual se puede comentar un poco la I Minga de creadores y hacedores de Caldono (agosto en Caldono y septiembre en Popayán), la I Minga Afrodescendiente Manuel Zapata Olivella, la cooperativa de la tejedoras de Caldono – Cauca, el resguardo indígena Kite Kiwe sobrevivientes de la masacre del Naya y localizado en Tibio – Cauca. Entre otros espacios en los cuales se gesta sus autonomías locales

  3. Encontrarnos en las exposiciones de las muestras y ciclos de exposiciones de la cual se destaca la 12 Muestra Audiovisual: Para Verte Mejor, pero también los resguardos, las reservas campesinas y los palenques, en donde se construyen tanto sensible como críticamente los artivistas emergentes, Visibilización de líderes (creadores y hacedores) comunitarios. Lugares desde donde el sentido habita el contexto y la gente, las muestras se proponen como proyectos a futuras autonomías, aspiramos, en ese sentido, a contribuir y mejorar alguna dimensión de sus condiciones de vida.

 

Grupo Minga de Pensamiento

Isua Pθrepik

[1] La minga es una estructura socioeconómica indígena que reúne a la voluntad y potencia de una comunidad para desarrolla una tarea que resuelva una necesidad territorial.

 

 

Fuente: Esfera Publica en http://esferapublica.org/nfblog/no-somos-curadores-al-servicio-de-la-ins...