Con la llegada del nuevo siglo a nivel mundial los grandes formatos de exhibición del arte desaparecen o sufren grandes transformaciones organizativas y conceptuales. Instituciones ambiciosas como el Salón, que pretendía dar un vistazo a la producción de todo un país (“el termómetro del arte colombiano”, lo llamó Marta Traba), fueron reemplazadas por muestras más pequeñas, temáticas y curadas. En Colombia, la idea del Salón como termómetro perdió impulso en parte como respuesta a esos cambios conceptuales mundiales y, en parte, por cuestiones más pragmáticas (hacer una gran exposición en Corferias resultó ser demasiado costoso).
Así, el Salón cambió de formato y pasó de ser una selección de artistas hecha por un jurado a muestras concebidas por un comité curatorial, articuladas en torno a un eje conceptual. En el 2000 se desarrolló el
Proyecto Pentágono, que tenía cuatro nodos: investigación, consolidación de exposiciones, producción y circulación, con el propósito de ayudar y divulgar el arte contemporáneo en Colombia. La muestra
Materialismo y Espacios se exhibió en museos de Bogotá, Cali y Medellín, y
Actos de Fabulación, una muestra de performance, se realizó en varias sedes de Bogotá.
Para la versión 40, en el 2004, fue una investigación curatorial la que escogió los artistas invitados. Se propusieron 14 exposiciones que recorrieron 17 capitales departamentales antes de llegar a Bogotá. Las curadurías fueron seleccionadas por los Comités Regionales de Artes Visuales, constituidos por representantes de las entidades culturales y académicas de las siete regiones: Centro, Oriente, Sur, Pacífico, Orinoquía, Caribe y Centro Occidente.
El
41 Salón Nacional ¡Urgente! se realizó en Cali, con una curaduría de Victoria Noorthoorn, Óscar Muñoz, Bernardo Ortiz, José Horacio Martínez y Wilson Díaz. Fue un Salón de gran envergadura que se nutrió de dos afluentes: los 12 salones regionales realizados el año anterior, e invitados internacionales y nacionales. El Salón fue una amplia muestra distribuida por el equipo curatorial en tres exposiciones (
Imagen en cuestión, Presentación y representación y Participación y poética); tres temas urgentes para el arte, que abordaban tanto los artistas colombianos como los invitados internacionales.
Además de las exposiciones, el Salón incluyó la 7ª edición del Festival de Performance de Cali (organizado por el colectivo independiente Helena Producciones e integrado al Salón); un programa pedagógico-artístico, organizado por las facultades de arte de la ciudad, y actividades paralelas, como conciertos, conferencias, mesas redondas y proyecciones.
El siguiente Salón Nacional de Artistas, el número 42, se tituló
Independientemente y se realizó en la costa Caribe colombiana, con distintas muestras en Cartagena, Barranquilla y Santa Marta. El equipo curatorial Maldeojo propuso ver al Caribe como una región con su propio desarrollo. La idea de
Independientemente era, de un lado, activar las curadurías regionales dándoles la opción de proponer a algún artista que realizara talleres en una comunidad de la región Caribe, y, de otro,
El Encuentro de Lugares, en Cartagena, un evento de una semana para hablar de arte.